domingo, 6 de julio de 2014

Gonzalo Vargas: “El club me abrió las puertas y me brindó la posibilidad de ser feliz de nuevo”

Foto: Tenfield

En su centenario, Rampla volvió al círculo de privilegio. Jugadores de ayer y hoy, tres entrenadores y los hinchas que concurren siempre al Olímpico fueron testigos de las dos largas temporadas en Segunda División Profesional. Gonzalo Vargas, uno de los referentes del actual plantel, se perdió la final por inconvenientes físicos y vivió la final con sensaciones similares a las que tuvieron los fanáticos más identificados con la institución.

-Si dentro de la cancha sus compañeros vivieron una final complicada y emotiva, no me quiero imaginar cómo se palpitó desde la tribuna…

Sí, es muy diferente. Dentro de la cancha uno puede descargarse de otra manera y afuera se sufre con muchos más nervios. Recién ahora me estoy calmando luego de sentir mucha tensión durante el partido para disfrutar este momento.

-¿Cómo se festeja el premio de alcanzar el gran objetivo tras esquivar diversos problemas extrafutbolísticos que a veces tuvieron solución y otras no?

Se festeja el doble. Hemos pasado días muy duros en lo económico, con los entrenamientos, aunque supimos vencerlos. Por eso la alegría es mayor. Tiene un sabor diferente de esta manera. Es más satisfactorio que habiéndolo tenido todo.

-¿En qué momento del campeonato, sin olvidar la etapa regular, los playoffs y la final, se dijo ´es ahora, hasta el ascenso no paramos´?

Habiendo arrancado de la forma que lo hicimos, con cinco puntos de diferencia con el segundo, sin olvidar que hubo un bajón durante el torneo, el partido contra Rocha en los playoffs fue la clave para darnos cuenta de que se podía alcanzar la meta. Nos sirvió para descubrir que había solidez en el grupo.

-A lo largo de su carrera tuvo la posibilidad de compartir con hinchadas numerosas. Una de ellas fue la de Gimnasia y Esgrima de La Plata, por ejemplo. La pregunta apunta a eso, ¿qué imagen se lleva de la gente que siempre los acompañó en el Estadio Olímpico y –ni hablar– esta tarde fría en el escenario de Wanderers?

Ya conocía su hinchada y ni bien llegué me hicieron saber más. Hoy nos acompañó y fue una clara muestra. Pese al clima, fue bueno lo que aportaron y estamos muy agradecidos. Me quedó la impresión de que es muy numerosa y que concurrió en todas las fechas. Sin dudas, es fundamental para todas las instituciones que aspiran a grandes cosas.

-¿Qué balance realiza del campeonato a nivel personal? Teniendo en cuenta que volvió a competir profesionalmente luego de convivir un largo tiempo con la inactividad.

Fue importantísima la oportunidad de volver a jugar que me dio Rampla. Anteriormente tuve poca continuidad en Bella Vista, después estuve parado seis meses y luego me llegó este llamado. No me sentí un exjugador. El ascenso que conseguimos fue fundamental porque el club me abrió las puertas y me brindó la posibilidad de ser feliz de nuevo, en lo que me gusta hacer, y de tener trabajo que es positivo. Quizás, me hubiera gustado estar en todos los partidos y no perderme ninguno, como los de la fractura en una costilla o esta final precisamente. Intenté sumar desde donde pude. Sinceramente estoy muy contento.

-Es muy prematuro para confirmarlo, pero, ¿le gustaría defender la camiseta Picapiedra en primera división?

Obviamente que es apresurado, pero solo tenemos unos días para tomarnos vacaciones y disfrutar esto porque estamos muy cerca del arranque de la pretemporada. La verdad, me encantaría. Es cuestión de conversarlo, no tengo las puertas cerradas para nadie, me siento bien de la cabeza, físicamente también (por más que ahora me recupero de una molestia en el posterior). Estoy preparado para lo que venga. Si es acá en Rampla, bienvenido sea. No hay que descuidar que hay que saber lo que piensan los dirigentes y el cuerpo técnico.

@MathiRosello

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