martes, 31 de marzo de 2015

Sebastián Canobra: “Veía la medalla y se me caían las lágrimas”

FOTO: José Ignacio Álvarez (izq) y Sebastián Canobra (der) -
Portal oficial de Atenas de San Carlos

Pasaron tres años para que Sebastián Canobra, un muchacho que en sus comienzos ya fue campeón del Mundo –a nivel de formativas– y tuvo la posibilidad de estar en Peñarol. Pero una molestia en la rodilla le negó una recuperación inmediata y tuvo que pasar todo ese período para que el platinado fernandino volviese a disputar un partido profesional.


Fue ante Wanderers, hace un par de domingos. Edgardo Arias (entrenador de Atenas) le dijo: “Seba, adentro” y ese que hace un tiempo demostraba un alto nivel en la mitad de la cancha, le agradeció a la redonda por este nuevo comienzo en su carrera. Opinar conversó de diversos temas con el surgido en el Club Social y Deportivo Punta Ballena y en varios momentos, se mostró visiblemente emocionado.

-¿Cómo reaccionó la rodilla después de tanto tiempo?

Muy bien. Sin dudas que ansiaba ese momento y capaz que me podría haber jugado en contra, pero en esas situaciones hay que mantener la calma. En esos minutos que ingresé, traté de hacer lo mejor y terminé conforme.

-Se tuvo que colocar una banda elástica para que no sufriera ningún contratiempo. ¿Fue por una recomendación del cuerpo médico?

Sí, esa cinta permite descomprimir el tendón rotuliano. No hace magia, pero me hace olvidar del dolor y la tensión en esa zona. Me sentí muy bien, incluso luego del calentamiento y después de que me colocaran una crema que me indicaron.

-Lo mental fue un factor a trabajar durante todos estos años. El lapso de tiempo es casi imposible de vivir para cualquier futbolista. ¿Fue complicado convivir con la decisión de seguir adelante o dejar todo hacia un lado?

Encontré la motivación en varios lados. Primero me apoyé en mi familia, mis hermanos y mis amigos. Les tengo que agradecer enormemente, también a mi tío, quien por temas laborales hoy está fuera del país, pero fue el motor para que continuara con esto. Al jugador de fútbol lo bajonean muchísimo estas cosas y mira que tuve que pensar si debía arrancar a trabajar por completo y empezar con otros asuntos para salir adelante. Luego, por intermedio de Marcelo García (mi representante), se encargaron de la intervención y hubo un seguimiento permanente que mantuvo firme siempre.

-Antes de este regreso, ¿lo último, desde un punto de vista profesional, había sido un pasaje por Peñarol?

Claro. Al retornar del Mundial sub 17 (2011) fui a Peñarol a préstamo por seis meses. En los entrenamientos me lesioné y desde ahí comenzó una secuencia, que involucraba una posible salida al exterior, y por otros temas se fue estirando la operación. Allí desaparecí por completo del ambiente del fútbol. Me seguía entrenando solo por la mala suerte de no haber conseguido algunas cosas en determinado tiempo.

-¿Qué le dejó esa experiencia en el mirasol?

Fue un gran aprendizaje. Estaba en mi mejor momento, pero tuve la desgracia de lesionarme. Esa experiencia, sinceramente, espero no vivirla nunca más como futbolista. Debo mentalizarme cada día más en entrenar y fortalecerme físicamente porque ayuda a prevenir un montón de cosas.

-¿Usted estaba convencido que su retorno a los campos de juego iba a ser en Atenas?

Sí. Si te pongo a contar mis primeros pasos en este deporte, te escribiría un libro sobre Atenas. El grupo que se formó, para esta temporada, fue buenísimo.

-¿Se plantea con su familia qué hubiese pasado si era otra la fortuna? ¿Cómo sería su trayectoria?

 (Risas) Esa pregunta es bastante complicada de responder. Me senté pila de veces alrededor de mi familia en ronda y me decían que todo sería diferente. Cuando me lo comentan, hablando mal y pronto, quiero patearme todo. Hoy en día estoy más maduro y también doy por cerrada esa etapa y lo tomo como algo positivo que me sucedió.

-En algunas oportunidades hay que pensar en otra cosa y dejar de lado a la pelota por un rato. ¿Qué hizo durante todo este período? ¿Se enfocó en algún estudio pendiente, trabajó en algún lado?

Tal cual. Tuve la posibilidad de trabajar en una barraca y en el garaje de un edificio. A su vez estudié tres años de Bachillerato en Construcción, Arquitectura dicho de otra forma. Mis amigos me aconsejaban diciéndome que buscara algo para enfocarme y no tener presente todo el día en la operación y en volver a las canchas.

-¿La gente se sorprendía cuando lo veía realizando una tarea distinta?

(Risas) Cuando entré en el mundo laboral me preguntaban todos los días “¿pero, vos no andabas jugando al fútbol?”. No muchos sabían de mi situación. Sinceramente me pegaba contar lo que me había pasado porque no llegaba más el día.

-A cuatro años de haber obtenido una medalla en una Copa del Mundo, ¿qué valor tiene ese premio obtenido?

Es un orgullo tremendo. La dejé en manos de mi hermano mayor. Él la tiene guardada en su cuarto porque cada vez que yo la veía, se me caían las lágrimas. No podía ver eso, inactivo en mi cuarto, soportando una lesión. La pude conseguir con mis compañeros en el Estadio Azteca, frente a 110000 personas y no era para cualquiera defender a la selección en ese nivel.

@MathiRosello


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