sábado, 12 de septiembre de 2015

Grande pá

FOTO: Pallas y sus hijos al finalizar el encuentro ante Danubio.

“¿Papá hiciste un gol?”, le preguntó Juanma –de cinco años– a Ignacio Pallas, el hombre que inició el camino en el triunfo de Fénix ante Danubio, mientras peloteaba al final del encuentro en el césped del Parque Capurro. En diálogo con Opinar, con una sonrisa de oreja a oreja, no sabía si estaba más contento por su tanto o por la alegría de su hijo.


Lo más importante fue que sirvió para abrir un partido muy complicado ya que el rival venía haciendo muy bien las cosas”, destacó el Nacho en diálogo mano a mano con Opinar.

Sin embargo, más allá de la alegría del gol, Pallas se mostró contento por otra cosa: el comentario de su hijo. “Que me espere y me diga eso me reconforta muchísimo, es una motivación extra”, señaló al respecto.

Es un poco chico, pero ya entiende y le gusta muchísimo el fútbol, de hecho está jugando al baby fútbol”, añadió.

Al parecer, en una charla de entrecasa, el exzaguero de Nacional no solo recibió indicaciones de Rosario Martínez. “Hoy de mañana había hablado por teléfono con él (Juanma), se lo notaba muy contento porque ayer había hecho dos goles, y de paso me dio algunas indicaciones para el partido de hoy”, confesó.

Con los compromisos futbolísticos, a Pallas a veces le cuesta seguir a su hijo en las prácticas y los partidos. De todas maneras, reconoció que siente orgullo cada vez que lo ve en un rectángulo de juego junto a sus compañeritos. “Trato de acompañarlo lo más que puedo. Si no me dan los tiempos, ahí siempre están su madre y su abuelo, quienes realmente lo siguen a todos lados”, destacó.

Él, como todo niño, entra a la cancha y le gusta hacer goles, aunque lo que más quiero es que se divierta”, confesó.



Con la mentalidad de futbolista, pero sabiendo que se está preparando para ser entrenador, de a poco comienza a asumir el rol de maestro. “Ahora estoy haciendo el curso de entrenador y en este primer semestre hablamos mucho sobre el fútbol infantil y hablábamos eso que te decía. Ellos ya van a tener tiempo para romperse la cabeza, calentarse y muchas cosas más”, comentó.

En el tramo final de su carrera, eligió dar el puntapié inicial a nivel formativo, pero aún desconoce si quiere enfocar el curso para ser entrenador o profesor en una academia. “Es lógico que cada vez falta menos. Tengo 32 años, me siento muy bien físicamente, aunque es importante darle un puntapié inicial al curso ya que me hace ver las cosas de diferentes maneras”, expresó sobre el tema.

Más allá de las aulas, el papel de referente y capitán le cayó como anillo al dedo para aprender y tener una visión más clara. “Los vestuarios han cambiado mucho, son diferentes a lo que eran hace 10 años atrás”, contó.

Fui aprendiendo todo con el paso del tiempo. Antes la mayoría de los futbolistas eran referentes. Me costaba hablar, entrar en confianza, pero ahora los equipos tienen muchos jóvenes, entonces los más grandes (en nuestro caso Martín Ligüera, Raúl Ferro y otros más) los ayudamos para que se sientan cómodos”, agregó.

Mientras es padre y estudiante, y a veces se pone el traje de goleador, prefirió no adelantarse a lo que sucederá en un futuro y dijo: “Todavía no sé si voy a ser técnico, pero disfruto un montón lo que hago. Se armó un lindo grupo y eso es fundamental porque me ayuda día a día para ir a estudiar”.


@MathiRosello

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