viernes, 11 de septiembre de 2015

Sergio Leal: “De grecia me traje un container lleno de estatuas”


#Contragolpe180enOpinar
Después de años en el exterior, Sergio Leal está de nuevo en Uruguay. “Vuelvo a un fútbol que me llena de orgullo”, dijo el delantero de Plaza Colonia.


-¿Qué cambió tu forma de jugar los años en el exterior?

Últimamente estuve más retrasado en la cancha, pero nunca dejé de lado la faceta goleadora. El último año jugué de 10 y marqué 11 goles. Es cierto que tal vez no tengo la misma dinámica de hace unos años, pero tengo mucha más experiencia. Seguramente ahora cumplo un rol de referente, cuando tengo que pedirle calma a mis compañeros o hablar con más énfasis.

-¿Qué fue más complicado ¿hablar en mandarín o en griego?

El mandarín es imposible. Y te digo más, los chinos no se entienden ni cuando hablan entre ellos por la diferencia en la forma de hablar debido a los estados o departamentos. Fue complicadísimo de comprender. Me manejaba mejor con el inglés y el griego.

-¿Qué cosas fuera del fútbol conociste en lugares como los que estuviste?

Conocí varios lugares hermosos como la Muralla China. En Grecia, por ejemplo, vivía en la Isla de Creta y me pareció un lugar espectacular. Allá recorrí casi todo el país y, es más, me trajé un container lleno de estatuas.

-¿Cuánto pesó la familia a la hora de decidir tu futuro deportivo?

Ellos fueron los que más sufrieron, más allá de que mi trabajo me ha dado muchas alegrías y estoy feliz por eso. Mi caso capaz que es un poco atípico porque yo viví en varios lugares del mundo y, aunque parezca normal, no lo es. Mi idea al pegar la vuelta fue estabilizarme. Si me llega a salir algo, más adelante, me voy a ir solo para que mi mujer y mis hijos estén cerca de sus allegados. Fijate que mi hijo de siete años es un políglota. Hasta los tres años estudió griego, luego se fue a Colombia y aprendió un castellano con acento de ese país. Igual es medio fantasma porque cuando viene para Uruguay te dice ´bo´, pero en España te puede llegar a hablar como ´cabrón´. Por último lo llevé a China para que aprendiera ahí. Estaba un poco perdido, pero es bueno saber que se acostumbró.

La vuelta

-¿Qué significa el regreso al país y al club?

No fue una decisión difícil para mí y mi familia. El fútbol uruguayo, en general, por más que tenga un montón de carencias me genera orgullo. Así que voy a intentar sumar, en lo que queda de la temporada, mi experiencia dentro y fuera de la cancha en esta institución a la que quiero mucho porque me terminé haciendo hincha como también me pasó con Danubio.

-¿Te sorprendió algo en esta vuelta, viste algún aspecto nuevo en la institución?

Fue muy lindo ver una cantidad impresionante de pibes, del departamento principalmente, que tienen la ilusión de triunfar en un corto plazo. Por un momento me hizo acordar a mi primera etapa en Plaza, me vi reflejado en varios de los muchachos.

-¿Se asemeja en algún punto este plantel al que integraste en 2003?

En ese equipo estaba Eduardo Espinel, quien hoy es el entrenador. Allí era el capitán. La diferencia más notoria es en la edad, yo en 2003 tenía 20 años. Se modificó mucho la forma de entrenar. Actualmente se trabaja mucho más con pelota.

-¿Tuviste alguna otra posibilidad de continuar en el exterior?

Sí, es más, hace unos días me llamaron desde afuera y tuve que decirles que no. En Grecia pretendían que me quedara, eso sí, la crisis griega me ayudó para tener en claro qué iba a suceder. Aparte tenía varios ofrecimientos de equipos uruguayos, pero levanté solo un teléfono y fue el de Plaza porque tenía muchas ganas de volver, principalmente porque consiguió el objetivo de estar nuevamente en Primera y era una gran oportunidad.

-¿Es importante saber que en varios clubes en los que estuvo quedó la puerta abierta?

Sin lugar a dudas. Es espectacular, más aún ahora llegando al final de mi carrera porque quiere decir que dejé, o intenté dejar, una pequeña huella.

@MathiRosello

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