lunes, 7 de septiembre de 2015

"Soy quien soy gracias al básquet"


#ZonaNaranjaEnOpinar
Pablo Clérici cerró su etapa como jugador luego de que Marne mantuviera la categoría en el Torneo Metropolitano 2015. Si bien no se fue como quería (disputando la Liguilla), el hoy exbasquetbolista de 37 años habló con Zona Naranja y repasó parte de su carrera y su última experiencia en Marne.


¿Qué balance puede realizar de la última temporada?

Tal vez nos dejó un sabor agridulce. La intención del club era terminar más arriba, pero se dio todo de otra manera. Al fin y al cabo terminamos dejando al club en el Metro y no es un detalle menor.

¿Repercutió mucho en lo mental el hecho de jugar una fase definitoria para la 
permanencia?

No, para nada. Entramos conscientes de que era una final y quedó demostrada una contundencia notoria, acompañada por un muy buen rendimiento en la cancha. Así que dentro de lo malo, terminó todo bien.

Si ingresaban a la Liguilla, ¿hubieran soñado con algo más, sobre todo viendo la cantidad de nombres importantes que tuvo el plantel?

Puede ser, porque a partir de ahí se disputa otro campeonato. Pero así es el deporte y la realidad, muchas veces, no condice con lo imaginado. Teníamos nombres importantes, para alcanzar otras posiciones y llegar a definir a todo o nada en las fases finales.

¿Qué le dejó su rendimiento personal?
Fue normal. Trataba de darle a los compañeros lo mejor al momento de entrar. Yo ya tenía pensado que iba a ser mi último año, por eso pretendía cerrarlo de la mejor forma posible.

¿Pablo Clérici abandonó las canchas entonces?

Sí, ya lo tenía decidido. Lo definí junto a mi familia y mis allegados y no hubo vuelta atrás. Ahora estoy disfrutando otras cosas y de más momentos con mis hijos y mi señora.

¿Fue complicado el día después de la decisión? ¿Cómo convivió con su rutina sin ir a practicar, ni a jugar un encuentro oficial?

Más que nada fue raro. Yo llevaba muchos años en esto y me cambió la vida. Quizás ahora es más sencillo tomar ciertas decisiones que eran difíciles cuando tenía que estar listo para encarar un torneo o una actividad profesional.

¿Cómo fue convivir con el papel de referente en los últimos años?

Normal. Yo siempre traté de acercarme a los más jóvenes e inculcarles lo mismo que hicieron conmigo cuando recién empezaba ya que en los últimos años se fue perdiendo un poco. El básquetbol no tiene misterios. Hay que entrenar, alimentarse bien y estar a la orden para lo que sea.

¿Se imagina como entrenador de formativas?

No, para nada. Todo el mundo me lo comenta, pero, ¿sabes qué? Seguiría en la misma rosca. Mi intención ahora es dedicarme a mi trabajo, llegar a mi casa y disfrutar a mi familia. Ser técnico es similar a ser jugador, más allá de que algunos roles son bien diferentes. En una de esas, dentro de poco voy a dar una mano como dirigente, pero solo por el cariño que le tengo al club.

¿No es una tarea desgastante la que se lleva adelante detrás de los escritorios?

Es bueno y es malo. El punto a favor es que recién salí de la actividad, entonces conozco algunos secretos. Ahí es cuando yo daría una mano y les diría a los directivos si la cosa viene bien o mal. En líneas generales, tendría que estar entre las necesidades del club y el jugador.

¿Sería algo así como una función de gerente deportivo?

No tanto. Capaz que rotularlo es difícil porque, te repito, no quiero hacer más que dar un aporte. Un gerente deportivo cumple una función mucho más amplia.

¿Tiene alguna asignatura pendiente a nivel deportivo?

Me hubiera gustado ser campeón en alguna oportunidad y haber defendido a la selección. Una vez participé de una preselección y no se dio la chance de participar en un grupo definitivo. Seguramente esas dos cosas sean la espina que me quedaron después de haber cerrado este ciclo.

¿Qué metas pudo alcanzar gracias al básquetbol?

Un montón, le debo todo. Soy quien soy gracias al básquetbol. El conocimiento que me dio este deporte y toda la gente con la que compartí es asombroso.

¿Le sorprende cuando los hinchas se lo cruzan y recuerdan algún momento de su carrera?

Sí, obviamente. Mucha gente de Olímpia, Atenas y otros cuadros se acordaron siempre de mí. Eso quiere decir que uno hizo las cosas bien.

¿En qué club alcanzó brillar?

Como te mencioné anteriormente, en Olimpia (año 2003) anduve espectacular, de hecho llegamos a la definición. Otra temporada que recuerdo es la del 2009, cuando jugué en Atenas. También tuve otros destaques, pero a nivel personal los que me dieron, en lo grupal y lo individual, más alegrías fueron esos.

Ya que usted era importante para el plantel de Marne, le consulto. Cuando comenzó a jugar, ¿a quién tenía como referente?

Tenía varios. El “Fonsi” Núñez era un monstruo. También miraba a Óscar Moglia, Marcelo Capalbo, Diego Losada y el “Pata” Claudio Pereira. Todos ellos marcaron historia y me dejaron mucho.

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@MathiRosello

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